jueves, 8 de febrero de 2018

LEER UN CUADRO: El Carnaval, de Peter Brughel El viejo


También conocido como La batalla entre Don Carnal y doña Cuaresma. Óleo sobre tabla. 1559. Museo de Historia del Arte de Viena.

Peter Brueghel El viejo está considerado como uno de los mejores pintores de la escuela flamenca, junto con Rubens.
Los pintores flamencos, desde la época de los llamados primitivos, fueron muy apreciados en las cortes europeas, llegando incluso a haber un estilo hispano-flamenco.
No se sabe mucho de la fecha de nacimiento de este pintor, pero si que su muerte fue temprana. No obstante tuvo tiempo de dejar obras  como la que analizamos.
No pudiendo negar su influencia por parte del El Bosco, sustituye el terror devoto de este por la alegría de vivir, con temas tratados con ironía, representaciones realistas y una iconografía campesina que es fuente de conocimiento de la vida social de la época.
En este contexto se puede encuadrar como hemos dicho esta obra, pintada en 1559, que para muchos es una sátira de la Reforma.
La tabla nos muestra dos escenas a izquierda y derecha, que se prodría temporizar como el límite del martes de Carnaval y el miércoles de Ceniza.
El Carnaval está representado por un hombre rechoncho subido en  un barril, que podría ser un carnicero. Lleva una empanada como sombrero y se defiende con una brocheta de carnes. Frente a él la Cuaresma, vestida de hábito, vieja y reseca, cuyo carro es arrastrado por dos religioso. La rodean alimentos típicos de la vigilia: una cesta de mejillones, unos pretzeles y una tortas. Si seguimos la escena a la parte superior vemos dos edificios que también contraponen lo mundano y lo divino: la taberna y la iglesia. En la primera se representa una farsa, lúbrica y jocosa, mientras que en la segunda ya se ha entrado en época de penitencia y, como algunas mujeres muestran se ha impartido ya la ceniza que nos recuerda nuestro paso temporal por este mundo
La gente ocupa toda la plaza en un horror vacui propio de su maestro, El Bosco. Pero el ambiente es rural, irónico y amable propio más de un pintor renacentista que simplemente pretendía mostrar los dos lados de la naturaleza humana.



LA BATALLA DE DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA



Con los fríos de febrero,

para alegrar la semblanza

olvidemos la templanza,

¡Venga  el Carnaval primero!



Porque nunca viene mal

bailar, gozar y comer,

que en esta vida mortal

nada se puede saber



ni tampoco prever

lo que depara el futuro,

aunque tenemos seguro

que a la muerte hemos de ver.



Viene Cuaresma molesta

amargada,  esa vieja,

fea, arrugada y pelleja,

para aguarnos nuestra fiesta.



Pescado lleva en su cesta,

todo juego sataniza

el miércoles de ceniza.

Empieza pues su reinado



Ella ve en todo pecado,

reír, beber o gozar,

solo nos puede salvar

lo abstenido y  lo ayunado.



En este mundo “malvado”

si yo tengo que elegir

sin duda pido vivir,

y  me quiten lo bailado



Tiempo ha de ser cabal.

Ahora queridos hermanos,

a espera de los gusanos,

¡Vivamos el  Carnaval!



(c) Elena Muñoz