martes, 10 de octubre de 2017

Prohibido levantarse después de medianoche

El pasado día 26 de septiembre tuvo lugar la presentación de la novela de Elena Muñoz Prohibido levantarse después de medianoche (Ediciones Ondina), sexto libro de la escritora, en el que hace su primera incursión en la novela juvenil.

La trama cuenta una historia de misterio, como las que ya nos tiene acostumbrada la autora en sus novelas dedicadas a los adultos, en el marco de unas vacaciones y teniendo como protagonistas a un grupo de jóvenes detectives dentro de la tradición de los libros de Los siete secretos o de Los cinco, sagas de la siempre recordada escritora británica Enid Blyton, de cuya literatura Elena Muñoz se considera una discípula. De lectura fácil, va contando con gran agilidad la investigación que cuatro niños y dos niñas llevan a cabo durante unas vacaciones en un extraño lugar llamado DIVERPARQUE.

Esta novela, además, tiene un significado muy especial para la autora, como así explicó en su presentación, ya que su génesis está en un cuento que escribió para sus hijos siendo niños y que ahora, tras su revisión ha convertido en novela.

 En resumen, una nueva publicación de la autora que, como en las anteriorees, nos hará disfrutar de unos momentos de gradable y entrenida lectura para encontrar al final la respuesta a las más intrigantes preguntas:

¿Qué misterio encierra el campamento Diverparque?
¿Quénes son en realidad esos extraños tutores?
¿Qué significa el zumbido nocturno que se escucha desde los dormitorios?
¿Por qué está prohibido expresamente levantarse después de medianoche?

Compra el libro y te lo llevan a casa dedicado

Más información sobre este libro y su autora:

ondinaediciones@gmail.com

miércoles, 4 de octubre de 2017

Leer un cuadro: El beso de Tamara Lempicka

Al término de la I Guerra Mundial y tras el triunfo de la Revolución Rusa Europa queda sumida en un tiempo de escasez del que irá surgiendo para culminar en el periodo que se ha denominado los felices años 20, años caracterizados por su esplendor, absolutamente ficticio, y que se quebrará con la crisis de 1929.

Es en este periodo (1920-1936) donde surge un estilo artístico denominado Art Decó, que bebe de las fuentes del Constructivismo ruso, nacido tras la revolución, el Cubismo y el Futurismo. Este es un arte puramente decorativo, nacido como hemos dicho de unas raíces eclécticas, pero con personalidad propia, y que gira entorno al progreso. Es, por tanto, un estilo nacido como reacción a la austeridad impuesta tras la guerra, con un deseo de escapismo.

Es en este contexto en donde Tamara Lampicka (nacida María Gurwik-Górska) llevará a cabo su obra.  Nacida en polonia en 1898,  muere en Méjico en 1980. Esta pintora fue la favorita de las estrellas de cine, un arte en auge creador de divas y de estrellas del glamour, calificativos que también alcanzaron a Tamara Lampicka.

Su vida fue considerada de escandalosa, rodeada de drogas,  sexo (era bisexual declarada ) y alta sociedad, como refleja en muchos de sus cuadros, en los que el desnudo tiene un protagonismo propio, cincelado con un dibujo fuerte, con pincelada pulida y fuertes claroscuros en los que, tal y como ella dijo "las formas bellas son superficies planas con redondeces". Hay una pura exaltación de la anatomía que en ocasiones nos puede recordar a Miguel Ángel en una extraña mezcla con el cubismo. También encontramos influencia de pintores renancentistas y manieristas como Botticelli o Bronzino.Muestra una exaltación de la anatomía a través de la cual convertir a las mujeres en "heroínas del erotismo".

El cuadro que comentamos, El sueño, recoge todas esas características al representar la figura de su amante Rafaella, en una composición que derrocha sensualidad y entrega.La pintora nos obliga a dirigir la mirada a través de toda la anatomía de la modelo, cuyos brazos están recogidos en un recato que desdicen sus grandes y oscuros ojos y su boca de un vivo carmín..

A partir de los años 60 el camino pictórico de Tamara Lampicka se desvió hacia un abstraccionismo que no conseguiría la fama que sus pinturas Art Decó la regalaron.


El sueño 


Levito en la frontera
que separa la realidad del sueño,
una sensación  de algodón
envuelve mis huesos.
En mi mente se agolpan
impresiones, colores y caras,
que componen
un puzzle confuso del balance del día.

Me froto un dedo del pié
con otro dedo,
en un rito infantil
que no han conseguido
corregir los años,
y acompaso la respiración
a los latidos de mi corazón.

Sé que me estoy durmiendo,
pero con la punta de mis dedos
todavía me aferro  a esta orilla
que me sujeta a lo cotidiano,
como si quisiera apurar
las horas de la consciencia.
Y en esos instantes previos,
viene a mi pensamiento un poema.

Después, alargo mis manos,
te abrazo, te siento y, entonces,
me duermo.


(Texto y poema Elena Muñoz)