La tarde que conocí a Benedetti
Fue en el 88, curiosamente un mes de junio por lo que sin recordar el día exacto (pienso que pudo ser el de hoy) mientras paseaba por las fiestas del barrio de Moratalaz entre minis de cerveza y olor a chorizo frito, una pequeña caseta llamó mi atención. Libros expuestos y un hombre afable de bigote cano que bolígrafo en ristre aguardaba un paseante que sin portar el inevitable bocata de panceta se detuviera el tiempo suficiente de poder hablar con él y dedicarle su poemario junto a una sonrisa. Yo fui la afortunada y la fotografía del libro con mi nombre en la dedicatoria, mi testimonio. Viento del exilio de Mario Benedetti Un viento misionero sacude las persianas no sé qué jueves trae no sé qué noche lleva ni siquiera el dialecto que propone creo reconocer endechas rotas trocitos de hurras y batir de palmas pero todo se mezcla en un aullido que también puede ser deleite o salmo el viento bate franjas de aluminio llega de no sé dónde a no sé dónde y en ese rum...