lunes, 9 de diciembre de 2013

Esta Navidad, felices libros.

Sin lugar a dudas, entramos en una época en la que los regalos toman el protagonismo. Con más o menos abundancia y acierto, la costumbre de intercambiar regalos centran, junto con las celebraciones gastronómicas, las Fiestas navideñas, independientemente de cómo y quién sea el portador del ragalo.

A pesar de la gran importancia que de unos años a esta parte tiene Papá Noel, por aquello de que los niños tengan días por delante para jugar con los juguetes, todavía son los Reyes Magos de Oriente los que se llevan la palma a este lado de los Pirineos a la hora de poner los regalos junto a los zapatos, en esa mágica noche del 6 de enero.

Debemos de señalar, también, la aparición de un personaje que suele frecuentar las empresas y las cenas laborales y estudiantiles. Nos referimos al amigo invisible. Un amigo que juega con el anonimato y el precio asequible para que cada uno de los compañeros se lleven un recuerdo de la Navidad.

En fin, que sean los que sean los encargados de traer los presentes, no estaría mal que en esa carta o en ese pensamiento sobre qué comprar figurara un libro. ¡Ah! Ya estamos con que leer es muy bueno. Pues sí, leer es muy bueno, pero no solo es esa la razón, sino que con nuestra pequeña aportación ayudamos a mantener la cultura y, sobre todo, algo muy importante para todos, el amor a la palabra.

Un libro es un regalo que encierra cientos. Todos los que los lectores quieran: viajes, aventuras, amores...

Y no es caro. Comparemos su precio con el de otros regalos que compramos sin pensar siquiera.

Por ello, estas Navidades consultad al librero que tenéis cerca. Seguro que encontráis libros adecuados de todas las  edades. Y muchos de los que nos dedicamos a este maravillosa tarea que es la escritura podremos seguir teniendo futuro.

Un libro no hace que no exista la crisis, pero sin duda la hace más llevadera.

Felices libros.



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