jueves, 27 de noviembre de 2014

No queda poesía



He vuelto a leer a Bécquer.

Con la última invocación,
cerrando el libro,
he sentido en mí,
oscuras como la noche,
las golondrinas que creí ausentes,
que huyeron
del frío sentimiento ya apagado,
de las palabras vacías enredadas
en las secas madreselvas del olvido.

En mi corazón enmudeció la lira.

Todo queda envuelto en la tristeza
y en la soledad de los muertos.

No queda poesía.

Elena Muñoz


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