domingo, 14 de junio de 2015

Momentos de Arena y Hielo: reseña de poemario de Elena Muñoz


Transcripción de la presentación que el poeta Antonio Daganzo hizo el pasado día 12 de junio del poemario de Elena Muñoz  Momentos de Arena y Hielo (Editorial Neopatria. Poesía, Colección "Opera prima", 2015")

Elena Muñoz es escritora por vocación y poeta por  la necesidad de hallar el adecuado cauce expresivo tanto en sus reflexiones más personales como es el cúmulo de sensaciones cuya articulación literaria sólo puede  lograrse a través de un yo lírico. Efectivamente, la construcción del sujeto poético supone a la vez autenticidad y una paradójica distancia, genuínas emociones que únicamente el trabajo de la escritura permite objetivar, de manera que lo privado y propio, la esfera de lo íntimo en definitiva, se desplace hacia territorios compartidos donde los sentimientos se tornan universales. Elena Muñoz lleva a cabo esto con la encomiable eficacia que preside toda su labor  en la literatura, y de ahí la tan grata impresión que causa y causará a los lectores su poemario inaugura, el ya citado Momentos de Atena y Hielo; obra muy convincente en su estructira fundamentalmente tripartita, muy bien resuelta en lo textual y en sus razones y con pasajes de una brillantez, una tensión y una belleza francamente notables en un primer libro de poesía.

"Arena y hielo/siempre la dualidad que en mi pervive": así rezan los dos primeros versos de un poemario cuya carga simbólica descansa, precisamente sobre la cálida suavidad de la arena y la dureza del azul del hielo; metáforas que sin embargo, resuleven su dialéctica parente en la bóveda de la crucería del tiempo. He aquí, a mi juicio, el acierto más luminoso de esta obra de Elena Muñoz, pues, si desde el mismo título arena y hielo se define por su naturaleza temporal merced al vocablo "momentos" la clarvidencia de la autora sabrá poner el acento final en la conciencia de la pérdida. Los momentos de arena se escaparán; los de hielo, se escurrirán; todos, irremediablemente, habrán de sumergirse en la corriente del tiempo en fuga. Y por ello la conciencia de lo efímero, la lucidez de la pérdida, otorgan al poemario entero su voltaje especial: la certera nitidez del autorretrato- quizá el pasaje más excelso del libro-,la hondura reflexiva de la sociedad y la condición humana, el recorrido intenso por el amor y el erotismo, el horizonte siempre fiel del desencanto."Amar el desamor, auasencia/ Echar sal en la herida siempre abierta./ No sé otra manera de estar viva", escribe la autora que poco antes había afirmado, en un fabuloso poema sobre la llegada a la mitad de la vida: ·No vislumbro el mar/ pero sé que me espera". Es esa misma vida planteada como un puzle ("me faltan muchas piezas/Tal vez las fui perdiendo en el camino, /otras me sobran), redimida por la pasión por la literatura (" a veces me siento sin sentir la vida/ si no es través de  la palabras"), feliz aún ante la tibia perspectiva de las pequeñas esperanzas: "Cae el agua mansamente/ empapando la tierra, empapándome a mí / bañando el misterio subterráneo / que germina en la belleza efímera de otra primavera.

Momentos de Arena y Hielo señala una venturosa conjunción de lirismo, inteligencia y limpidez: excelente punto de partida para la andura de Elena Muñoz por los caminos rigurosos y solitarios, pero siempre evocadores y susurrantes del verso.

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