El Prado. 200 años



Tal día como hoy, 19 de noviembre de 1819 abría sus puertas el museo de El Prado en la ciudad de Madrid, una de las pinacotecas más importantes del mundo, exhibiendo los cuadros pertenecientes a las colecciones reales.

Quien haya tenido la fortuna y la voluntad de pasear por sus salas sabe de la calidad de todas y cada una de las obras expuestas. Velázquez, El Greco, Goya (el artista más representado en el museo), Tiziano, Rubens, El Bosco, de los que posee la más extensa representación en el mundo, Rafael, Veronese... Las escuelas pictóricas de España, Flandes e Italia (sobre todo la veneciana) ostentan el protagonismo seguido del fondo francés, y una menor representación de la escuela alemana y holandesa, representada esta última ni más ni menos que por Rembrandt.

Al contrario que otros museos, El Prado no es un escaparate enciclopédico, sino la muestra del gusto por que tuvieron los reyes españoles por el arte y que da un resultado ecléctico pero magnífico. Es de recibo señalar, también, que estas colecciones se fueron complementado con aportaciones posteriores que apenas han modificado su perfil.

Muchos expertos la consideran una colección «de pintores admirados por pintores», enseñanza inagotable para nuevas generaciones de artistas. El pintor Antonio Saura  decía de él : «Este museo no es el más extenso, pero sí el más intenso».

El edificio que ahora conocemos como museo fue concebido, en un principio,  para albergar el museo de ciencias naturales, aunque su destino cambió drásticamente con la llegada de la Guerra de la Independencia, en la que pasó a ser un cuartel de caballería.

Fue la esposa del rey Fernando VII, Isabel de Braganza, quien impulsó la reforma con el mismo arquitecto del diseño inicial, Juan de Villanueva. El edificio fue inaugurado discretamente con el nombre de Museo Real de Pinturas.

Tras el destronamiento de Isabel II el museo pasó a ser "bien de la nación", resolviendo de esa manera los numerosos avatares que se habían sucedido tras la muerte de Fernando VII por formar parte de la herencia.

El Prado, como un ente vivo, también sufrió  los lances de tiempo y de la Historia, pasando por momentos muy complicados, no solo económicamente, sino de peligro de sus propios fondos, como fue la evacuación de sus principales obras en la Guerra Civil, que pudieron regresar al finalizar la contienda sanas y salvas.

Así mismo, el museo madrileño tuvo que afrontar las limitaciones espaciales que impedían ampliar la exhibición de  importantes obras, o el reto de preservar los cuadros ante el aumento progresivo de visitantes.

El 1995 una acuerdo político entre los dos principales partidos, PP y PSOE, favoreció que  El Prado pudiera abordar estas dificultades y en 2007 se inaugura la ampliación llevada a cabo por Moneo.

Hoy, por tanto, debemos de sentirnos orgullosos de presenciar este evento tan importante, y qué mejor manera que visitando sus salas. 

¡Feliz cumpleaños! 

(c) Elena Muñoz

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